Proyecto Monumento al Teatro Callejero-Maqueta

 Escultura en hierro y alambre. 2009
 Autora : María Claudia Martínez

Será emplazada en  la entrada de la Casona de los Olivera, del Parque Avellaneda- CABA - en reconocimiento al desarrollo del teatro callejero en el parque,a su construcción grupal, al esfuerzo de quienes lo realizan y lo sostienen.

La asociación Argentina de Actores propone a María Claudia Martínez para realizar el proyecto y promueve la instalación de esta escultura en 2011.

El monumento pasará a formar parte de la Muestra de Esculturas al Aire Libre, patrimonio artístico del Parque Avellaneda, será abordada por el Área de Educación Artística, del Complejo Cultural Chacra de los Remedios, a partir del potencial pedagógico se contemplan los siguientes aportes:

  • Construye Memoria: Por ser un monumento conmemorativo, tiene una finalidad histórica y educativa que influye por sus símbolos, alegorías y por su emplazamiento en el imaginario social.

  • Información sobre diversidad de elementos: Por estar realizado en un material diferente (hierro) respecto al resto de las obras ya emplazadas (madera y piedra), permitirá renovar el lenguaje presente en la Muestra.

  • Fusión de dos lenguajes artísticos: Ser una obra que permite tratar tanto el lenguaje escultórico como el lenguaje del teatro callejero. Este último en cuanto a su estética y sus recursos expresivos a través de los cuales busca llegar al espectador, promoviendo la reflexión y el compromiso con la realidad potenciando al mismo tiempo, el ámbito de su realización en cuanto a su carácter público como lugar de encuentro de la comunidad.

  • Valoración del espacio público: En tanto nuevo aporte a la Muestra, es una oportunidad para generar consciencia sobre la participación y sus logros para la instalación del arte escultórico en el espacio público.



Memoria descriptiva

El teatro es la vida, el arte nuestra identidad.

La obra escultórica viene a interpretar en esta posible síntesis los conflictos y desvelos que desde siempre nos condicionan y movilizan.
La obra se compone de distintas figuras personajes entrelazados desde lo plástico y simbólico: un rey, que puede ser Lear o Creonte, lo mismo da , porque es EL PODER el personaje de pie, situado en una tarima-andamio con brazos abiertos imponiendo y a la vez clamando, metido en su propia trampa. La omnipotencia puesta en escena para poner al descubierto su gran y peligrosa debilidad. A su lado una figura abigarrada, agazapada entre sus mantos que también se desprenden del poderoso acompañándolo irremediablemente: la conspiración, la envidia, LA PESTE.Mezcla de humano y animal. Todas las miserias humanas en este personaje con una máscara y rostro amalgamados en una única expresión, lo escuro, la pulsión de muerte siempre presente y en puja con lo bello y vital. Y el destino de vencerla diariamente.
De pie, erguido, etéreo, un músico-juglar en zancos, figura portadora de poesía, el imprescindible nexo entre la realidad y lo que trasciende. Salido de la comedia del arte en homenaje a ella y como símbolo del artista trashumante que conmueve con unos pocos acordes, suficientes para cambiar una rutina y meternos en la frecuencia de lo armónico, ese arte en que nos reconocemos y que llega a tiempo para calmar una sed que nunca acaba.
A la vez con su cometa en alto convocando al espectador desprevenido, para que caiga en el encantamiento de su música provocado por la curiosidad que genera su colorida propuesta.
Vinculada en esa misma estética y desde la liviandad que le otorga su inocencia, una figura femenina en movimiento irrumpe la escena como sólo lo puede hacer quien carga en sus manos y en su pecho el fuego del dolor por la injusticia.Una mujer activa y combativa lleva sus actos más allá de las consecuencias del urden estatal. Deja una huella emperecedera, trasmuta en belleza su acto de dolor; ANTIGONA; quien finalmente nos muestra la expresión más alta del amor.
Y así recorriendo la escultura vamos bajando al último nivel de piso y otra vez llegamos a la tierra, esa donde pisamos diariamente; allí dos figuras, una masculina y otra femenina encarnado al pueblo que es también y a su vez el público convocado por los actores a asumir un rol protagónico. El pueblo con sus ropas cotidianas y la misma máscara que lo masifica, representando un letargo o una sumisión de lo que se debe hacer, pero aquí mostrado también tomando posición frente al poder establecido, tomando conciencia de su propio poder. Así como FuenteOvejuna toma las lanzas contra el tirano y se libera de la opresión.

- Mueran tiranos traidores!- Grita Mengo
-Tiranos traidores mueran!- contesta el pueblo organizado.

Una posibilidad maravillosa y generosa que nos da el Teatro Callejero de tomar parte, de "actuar", de tomar posición en esa ficción de la vida que es el arte.
Una vez más la catarsis salvadora, como antaño, en el anfiteatro griego para vislumbrar y abrir panoramas.
Hoy es el Teatro Callejero el que nos abre una puerta -de las pocas que quedan- para reflexionar la historia que nos toca vivir.

 

Bocetos:

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